CONFERENCIAS, SEMINARIOS Y TALLERES

Publicado en Uncategorized el enero 17, 2012 por Marisol Zimbrón

CONFERENCIAS:

  • Psicología estratégica aplicada a los negocios
  • Pensamiento crítico: estrategia para la toma de decisiones
  • Ética en los negocios: un valor agregado a tu empresa
  • Comportamiento organizacional: ¿Cómo incide en el éxito de los negocios?
  • La Importancia del Servicio y la Atención de Calidad en el Éxito de un Negocio
  • Educando con valores: calidad para las instituciones de educación privada
  • Mujeres en el poder: el liderazgo femenino
  • Psicoanálisis e intervención en crisis
  • ¿Por qué orientación vocacional? (para adolescentes)
  • ¿Hemos olvidado cómo convivir y comunicarnos?: La evolución de cultura y sociedad y sus consecuencias en las relaciones de pareja.
  • ¨La familia del futuro, hoy”: cambio de roles en la pareja actual.
  • Psicología del mexicano

SEMINARIOS:

  • Psicología estratégica para la negociación
  • Perspectivas, metodología y evaluación de la capacitación
  • Pensamiento crítico: estrategia para la toma de decisiones
  • Entrevista basada en competencias

TALLERES:

  • Coaching personal

LA GENERACIÓN “TWITT”:

Publicado en Uncategorized el noviembre 25, 2011 por Marisol Zimbrón

El término “Generación TWITT” y su concepto, así como el presente artículo están registrados y protegidos bajo legislación vigente de Derechos de Autor en México (2011) y Copyright USA (2011).

Nota: si eres estudiante y quieres utilizar este u otro material publicado para alguno de tus trabajos no plagies lo que aquí encuentras, usa lo que te sirva pero cítalo adecuadamente de la siguiente manera:

Zimbrón, M. (2011). La Generación “Twitt”: Aparatos psíquicos de 140 caracteres y sus implicaciones académicas y sociales. Recuperado de http://desdeeldivan.wordpress.com/2011/11/25/la-generacion-twitt/ ‎el día X del mes X del año X (dependiendo en qué fecha hayas llegado tú a este artículo)

Gracias por ser honesto y respetar el trabajo de los demás.

 

LA GENERACIÓN “TWITT”: Aparatos psíquicos de 140 caracteres y sus implicaciones académicas y sociales (un punto de vista psicoanalítico).

Es incuestionable que el Internet y las Redes Sociales forman parte importante de la cultura actual. Su influencia es particularmente intensa en sectores jóvenes de la sociedad, principalmente entre los adolescentes, quienes son mucho más vulnerables que el adulto promedio.

Si bien el uso de Internet en sí mismo no encierra problemática alguna, el abuso sí lo hace y este uso se ha incrementado más con la disponibilidad permanente del Internet a través de los dispositivos móviles.

De acuerdo a un estudio reciente de Interactive Advertising Bureau (IAB) México, los adolescentes mexicanos de entre 12 y 18 años de edad navegan en Internet un promedio de 4 horas al día y, según un estudio de la empresa ComScore, las Redes Sociales -Facebook y Twitter en particular-  son las que despiertan mayor interés, con un promedio de navegación de 7.1 horas al mes entre toda la población mexicana, ocupando así nuestro país el décimo lugar de los 25 países que más tiempo pasan en las redes sociales.

No es motivo del presente trabajo abordar el uso excesivo de Internet en general ni de las Redes Sociales en particular, como tampoco restar importancia a su utilidad, sino únicamente analizar los posibles cambios que el uso de estas herramientas como medio de distracción, relación, comunicación y convivencia virtual, generan en la psique de los adolescentes, cambios que pueden verse reflejados en los problemas emocionales y conductuales que observamos en ellos con mayor frecuencia.

En particular me centraré en Twitter, un servicio de microblogging que permite publicar y leer, en tiempo real, mensajes de una longitud no mayor a 140 caracteres, característica esta última compartida con los mensajes SMS entre teléfonos celulares y que atrae particularmente mi atención en tanto obliga al emisor a realizar todo tipo de adaptaciones en el lenguaje.

Es bien conocido el planteamiento de Lacan -influenciado por la lingüística de Saussure (1915) y la antropología estructuralista de Lévi-Strauss (1958)- en el que sostiene que “el inconsciente se estructura como el lenguaje y es este mismo lenguaje el que determina el sentido de las estructuras de la mente”. Con base  en este postulado surge y se comprende la hipótesis central de este trabajo: a partir de dichas adaptaciones en el lenguaje, los adolescentes -sin darse cuenta- propician modificaciones en su propia psique en general.

Más allá de las expectativas, motivaciones y otras cargas psico-emocionales que subyacen al uso de Twitter, en principio éste es básicamente un medio de comunicación y, como tal, requiere del uso del lenguaje, que es además un fenómeno social, a diferencia del habla que es un fenómeno individual, como aclara Saussure. También es sabido que el lenguaje constituye el código universal dentro de una “comunidad lingüística” como lo definen Fuchs y Le Goffic (1975).

Desde este punto de vista Twitter es nada más y nada menos eso, una moderna y alternativa comunidad lingüística que ha ido modificando la estructura del lenguaje en función de sus necesidades y limitantes, creando así una “neolengua”, en palabras de George Orwell (1948).

Y si el postulado de Lacan es cierto y el inconsciente se estructura como el lenguaje, que a su vez determina el sentido de las estructuras psíquicas, no es de extrañar que exista relación entre el uso de estos nuevos códigos de comunicación y las notorias modificaciones psicológicas, emocionales y conductuales en los adolescentes, las cuales pueden comprenderse desde el análisis de algunas de las funciones yóicas encargadas de mediar el funcionamiento de la persona en relación con su entorno.

Así, dentro de la prueba de realidad se modifican las percepciones interpersonales, pues el contacto a través del texto no nos permite captar el lenguaje no verbal de quien lo escribe, ni la intención ni la emoción detrás del mensaje. De lo anterior se deriva también un posible cambio en las relaciones objetales, donde lo esperable es que el otro sea percibido en su totalidad y no de manera parcial. Sin embargo, a partir del uso prolongado de las redes sociales, la tendencia es percibir al otro de forma parcial o modular, dado que éste se muestra únicamente a partir de lo que decide compartir y de la imagen que decide mostrar, y no de lo que realmente es en su unidad.

Por otro lado, los procesos del pensamiento se ven lógicamente afectados por las modificaciones del lenguaje (la sustitución de letras por números, palabras por símbolos, etc.) y porque el uso de equipos de cómputo e Internet permite hacer varias cosas a la vez, lo cual resulta útil, pero también genera patrones de conducta que se traducen en problemas de atención, al pretender funcionar de la misma manera en otros contextos que exigen la concentración en un solo objetivo, afectando por ende el funcionamiento autónomo.

A partir de lo anterior no es difícil observar la similitud y relación entre las funciones yóicas afectadas y las conductas observadas comúnmente en los adolescentes, tanto en salones de clases como en casa, como son: falta de atención, impulsividad, agresión, etc. asociadas además frecuentemente, con el “trastorno de moda” en las escuelas: “Trastorno por Déficit de Atención”.

Por otro lado, en las nuevas personalidades de la “Generación Twitt” el narcisismo juega un papel cada vez más relevante, cuantifican el número de “amigos” y “seguidores” que tienen en Facebook y Twitter, y se sienten reflejados a través de la mirada virtual del otro en función de sus reacciones a los comentarios, fotos y otras manifestaciones que comparten en esas redes, alienándose así en ese gran Otro que, volviendo realidad la ciencia ficción de Orwell en “1984” con su “Gran Hermano”, impone nuevas reglas y nuevas aspiraciones tan poco funcionales y adaptativas, que nos enfrenta a padres, psicólogos y maestros a toda clase de comportamientos disruptivos, problemas de atención, agresividad y más, y a ellos los somete a estados de tensión y depresión nunca antes vistos. Pero ¿cómo se puede explicar este fenómeno?

Lacan en su artículo “El estadio del espejo como formador de la función del yo” aborda el narcisismo como una forma de entender la relación del hombre con el contexto cultural en que vive. Es curioso cómo esa búsqueda permanente del ser humano de convertirse en ese imaginario que creyó ser a través de la mirada de la madre –el yo ideal- se repite fielmente incluso a través de los incipientes vínculos cibernéticos que no escapan al juego de identificaciones en el que estamos inmersos por el simple hecho de vivir en sociedad.

Mientras que el ideal del yo -y la consciencia que conlleva de ser únicamente el eslabón de una cadena- desfallece en una sociedad donde el padre abandona cada vez con más frecuencia la transmisión de normas, así como su presencia y el tiempo de calidad dedicado a sus hijos, éstos, a través de los distractores a su alcance, desarrollan un fuerte sentido de inmediatez, más no de trascendencia, situación que sin duda alguna está relacionada con la impactante apatía que demuestran los jóvenes en su quehacer diario, apatía que puede explicarse desde otro enfoque que complementa al anterior. En relación al deseo, Lacan sugiere que al igual que el sujeto, el propio deseo es resultado de la estructura del lenguaje, en donde tanto sujeto como deseo están determinados por lo simbólico, estructura que trasciende al sujeto y que al nombrarlo y distinguirlo como ser humano lo hace Ser. Y porque Es, da significado al ser del otro que, de forma recíproca, significa a su propio ser.

La reducción en el uso de caracteres escritos y palabras para expresarse obliga al individuo a ser más concreto y por tanto, menos simbólico. Si el nivel simbólico es lo que nos hace ser y determina nuestro deseo, no es de extrañar que entre más concreto sea nuestro lenguaje, más concreto será nuestro pensamiento, menos profundas nuestras aspiraciones y menos intenso nuestro deseo. No confundamos aquí deseo con impulso, pues vemos también que en la medida en que el deseo disminuye en esta Generación Twitt, la impulsividad aumenta en una búsqueda -me atrevo a decir- de llenar ese vacío que a todos nos mueve, pero que en su caso no identifican con la posibilidad de autorrealización, sino que es sólo satisfacción inmediata, intrascendente y muchas veces abrupta, agresiva e incluso autodestructiva.

En otras palabras, la satisfacción a través del uso de redes sociales se liga a la necesidad y sustituye al deseo. El resultado es toda una generación con necesidades pero sin deseo, lo que equivale a tener necesidades básicas y de seguridad (en palabras de Abraham Masslow, 1943) pero, al vivir inmersos en un mundo virtual que les da la ilusión de satisfacción y plenitud en relación con el otro, difícilmente desarrollan la necesidad de autorrealización, ya  que solo son partícipes de un juego virtual bajo las reglas de ese gran Otro que se ha hecho de la vida virtual.

Ahora bien, como ya se mencionó previamente, la ausencia de un contacto personal, cara a cara sustituida por el mero contacto virtual a través de las redes, junto con la posibilidad de mostrar a los otros únicamente lo que se quiere mostrar e incluso la facilidad para crear perfiles ficticios, fortalecen la fantasía del yo ideal, lo que no somos pero deseamos ser, esa imagen mítica omnipotente y perfecta que una vez creímos ser y que perseguiremos por siempre. Sin embargo, el contacto real –fuera de la esfera virtual- con el otro, nos enfrenta a situaciones y vivencias en las que no podemos fingir lo que no somos. De esta manera, la imagen mítica, el yo ideal construido y a través del que nos relacionamos en el mundo virtual, es cuestionada y confrontada en la realidad que muestra abruptamente al yo real, y desata la agresividad del adolescente al ver, en la mirada del otro real, su ser verdadero y la certeza de que no es perfecto ni es la satisfacción del deseo de ese otro, como quisiera y fantaseaba ser. Basta decirle a alguien que no tiene razón, que no es quien cree, mostrarle un punto donde se limita la aseveración de sí, para que surja la agresividad.

“La mirada del otro me produce mi identidad por reflejo, a través de él sé quién soy y en ese juego narcisista me constituyo desde fuera” dice Lacan (1966). En las redes sociales la mirada del otro es asumida a partir de la fantasía anticipatoria y, posteriormente corroborada o frustrada por las respuestas que ese otro da o no a nuestras manifestaciones virtuales. Es así que la dinámica de las redes sociales adquiere un carácter voyerista y la actitud del que busca esa mirada es, además de narcisista, de tipo exhibicionista. Pero al igual que la mirada real, la “mirada virtual” o la fantasía de esa mirada es de carácter metafórico y guarda la carga de aquello que piensan de mí, el deseo del semejante, mi puesto en el universo. “La identificación en el otro y a través del otro, tal es mi yo” (Lacan, 1957) y es esta metáfora la que me aliena al definirme a través de la relación con el otro; relación regida por la estructura socio-cultural, normativa y lingüística, es decir, el gran Otro, que a su vez también aliena. En el mundo virtual la atención se centra en el número de seguidores y “amigos” que tengo. Más aún, al sustituir el vínculo real (en el que predomina la pulsión de vida) por esta suerte de vínculo ilusorio virtual, menos rico y potencialmente menos conflictivo, me pregunto si estarán dando prioridad  -inconscientemente- a la pulsión de muerte, que Lacan considera como expresión del narcisismo y que, precisamente y entre otras cosas, rehúye el vínculo por evitar el conflicto, a la vez que rechaza el cambio, la actividad y la pro actividad por no perder un estatus quo que, aunque deficiente, conocido. Sumo así una posible explicación más a la falta de interés que demuestran hoy en día gran cantidad de adolescentes.

La Red Social se vuelve entonces un gran Otro virtual, una estructura, con normas, reglas, sistema de lenguaje en el que participamos esperando recibir gratificación, aunque muchas veces frustración es lo que aparece, llevando incluso el fenómeno del “bullying” fuera de las aulas, extrapolándolo a este universo virtual que, de alguna forma nos lleva en un proceso de regresión a ese primer momento, al inicio de la vida, donde el niño aún confunde la representación mental de un objeto satisfactor con el objeto real per se, produciéndose una satisfacción alucinatoria temporal que, a partir del aprendizaje irá distinguiendo y diferenciando claramente dicha imagen representada, del objeto real hacia el que posteriormente orientará sus búsquedas. La regresión surge cuando observamos que al tener intercambio con otros a través de las redes sociales, en una suerte de convivencia que no es una relación como tal sino que podríamos catalogar como la ilusión de, llegamos a sentirnos como si fuera real y nos deja lo suficientemente tranquilos en cuanto a nuestra necesidad natural de socializar.

Es preciso destacar en este punto próximo a la conclusión, que el desarrollo de estas tecnologías y espacios ofrecen infinidad de alternativas y que, utilizadas con criterio, constituyen herramientas útiles que nos permiten, entre otras cosas, mantener contacto con personas de todo el mundo y acercar así comunidades, familias, grupos, puntos de vista, etc., de tal forma que no se trata de satanizarlas, ya que el problema no es el uso, sino el abuso y en este sentido, la realidad es que cada vez escribimos y leemos más de lo que hablamos, y mandamos más besos y abrazos de los que damos y recibimos, aunque un letrero en la pantalla de nuestro ordenador o teléfono móvil nos haga sentir que intercambiamos afecto con la gente en nuestro entorno, nada puede sustituir la calidez del contacto personal.

Quizá si vemos un poco más a profundidad fuera del vaivén cotidiano de nuestra vida virtual nos daremos cuenta que fuera del universo cibernético, posiblemente estamos cada vez más solos y alejados de nuestros  congéneres.


 

¿Qué puedo esperar de mi trabajo psicoterapéutico?

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , , , el septiembre 18, 2011 por Marisol Zimbrón

El primer paso es hacer una cita, generalmente vía telefónica, expresando a grandes rasgos el motivo de su consulta, acordando un horario y, no hay que olvidar, consultando el costo de la sesión.

Sentirse nervioso antes de la primera sesión es perfectamente normal. No únicamente se conocerá a una persona nunca antes vista, sino que acudiremos con dicha persona para hablar de cómo nos sentimos y tratar de encontrar una adecuada solución. Lo desconocido siempre nos produce ansiedad.

A lo largo del proceso terapéutico el psicoterapeuta le ayudará a comprender su problemática, cómo se originó y de qué manera se puede manejar.

La psicoterapia (sea de largo plazo -1 año o más- o breve -12 a 16 sesiones-) no es instantánea, como todo tratamiento, requiere constancia, dedicación y compromiso.

Cualquiera que sea la modalidad o el enfoque psicoterapéutico, confidencialidad, ética, respeto y honestidad… CONTINUAR LEYENDO

¿Qué puede hacer la psicología por mi?

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , el septiembre 17, 2011 por Marisol Zimbrón

Desafortunadamente, para algunas personas visitar a un psicólogo clínico o psicoterapeuta sigue siendo casi un tabú o motivo de vergüenza pues equivocadamente piensan que eso sería similar a asumir que uno está “loco” o “mal de la cabeza” o -basados o no en una experiencia propia- consideran que la psicoterapia no les servirá de nada.

La realidad es que todo depende del hecho de acudir a un profesional cualificado y certificado y encontrar el tipo de psicoterapia que mejor se adecue a nuestra forma de ser y nuestras necesidades.

A lo largo de la vida, todos enfrentamos ciertas dificultades que nos hacen sentir frustrados, tristes, decepcionados, enojados, preocupados, ansiosos, poco valorados, etc.

Durante esos momentos es normal sentirse confundido o fuera de control. Sin embargo, si estos sentimientos perduran pueden llegar a afectar distintas áreas de nuestra vida como la familia, el trabajo, las relaciones personales, etc.

En el mejor de los casos, familia y amigos harán su mejor esfuerzo por consolarnos, apoyarnos y tratar de hacernos sentir mejor. Por desgracia no siempre es esto suficiente y ahí es donde un profesional acreditado de la psicología puede ayudar… CONTINUAR LEYENDO

PSICOTERAPIA BREVE ONLINE: una alternativa posmoderna cada vez más necesaria.

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , el mayo 16, 2011 por Marisol Zimbrón



psicologos PSICOTERAPIA BREVE ONLINE

Actualmente cada vez hay menos gente dispuesta a someterse a un largo proceso de análisis. En general, la tendencia es buscar resultados visibles a corto plazo pero con resultados eficaces y eficientes que permanezcan a lo largo del tiempo.

¿Qué es la Psicoterapia Breve Online?

 

La psicoterapia, en general, puede definirse como la aplicación terapéutica de un conjunto de métodos y técnicas de la psicología para ayudar a las personas a resolver los conflictos y dificultades de tipo psicológico y emocional que les producen sufrimiento.

La psicoterapia breve, de corte psicodinámico, es un modelo de duración delimitada y de atención focalizada, es decir que tiene una duración definida entre 16 y 100 sesiones, dependiendo de cada caso y cuya labor está enfocada, específicamente, a la resolución de objetivos bien localizados y definidos desde el inicio.

La PSICOTERAPIA BREVE ONLINE: es la aplicación de estas técnicas en un contacto vía Internet con el paciente a través de conferencias por Skype y, en algunos casos, apoyo adicional vía correo electrónico.

 

¿Por qué buscamos ayuda profesional?

Los motivos que llevan a una persona a tomar la decisión de asistir a terapia son tan variados como la propia historia de vida de cada individuo. Pero en la mayoría de los casos, las personas buscan resolver algún problema específico, originado por circunstancias particulares y que les genera, de alguna manera, sufrimiento.

Pero cualquiera que sea la motivación para iniciar un proceso terapéutico, buscar ayuda profesional y especializada es el primer paso importante ya que dota de estructura nuestro propósito de mejorar nuestra calidad de vida.

¿Qué implica un proceso terapéutico?

 

Todo proceso terapéutico profesional ofrece diversas ventajas pero también requiere de un compromiso de constancia y puntualidad.

Cada corriente psicoterapéutica formal tiene estilos, teorías y ventajas diferentes, pero el objetivo –y por tanto la ventaja principal de todo proceso terapéutico- es siempre mejorar la calidad de vida de quienes nos consultan como psicoterapeutas mediante la posibilidad de ir avanzando hacia la reorganización de una vida desorganizada ya sea en el ámbito personal, profesional, social, etc. Al final del tratamiento se espera que el cliente logre ver y abordar la vida de un modo diferente que antes del tratamiento y pueda ser capaz de proyectar distintos rumbos para su vida, de una forma más funcional y satisfactoria.

El compromiso que requiere puede resumirse en dos elementos principales: constancia y puntualidad, mismos que en ocasiones se ven afectados debido al ritmo de vida y las exigencias de la sociedad actual, así como las condiciones propias de la vida en las grandes ciudades en donde cada vez parece que el tiempo rinde menos.

¿Por qué PSICOTERAPIA BREVE ONLINE?

Ante la realidad que vivimos, si bien la psicoterapia en línea no sustituye a la psicoterapia presencial, si constituye una alternativa útil y efectiva para quien desea iniciar un proceso psicoterapéutico de tiempo definido sin los conflictos que el tiempo, la distancia, los viajes o incluso cuestiones físicas representan y que se transforman en dificultades para la continuidad de su trabajo terapéutico y que, en muchos casos, derivan en el abandono del mismo.

Ventajas de la PSICOTERAPIA BREVE ONLINE

 

  • La ventaja principal es el ahorro significativo de tiempo y dinero al no tener que realizar traslados desde su casa u oficina hasta el consultorio.
  • Independientemente del lugar en el que el cliente se encuentre, si cuenta con una computadora y servicio de Internet puede efectuarse la sesión terapéutica.

 

Desventajas de la PSICOTERAPIA BREVE ONLINE

 

  • La desventaja principal es que, al ser vía Internet, la relación establecida entre cliente y terapeuta es menos “personal” que cuando el tratamiento se realiza cara a cara en el consultorio.

 

¿Qué tan breve es BREVE?

 

Dependiendo de cada caso, el proceso terapéutico puede durar entre 16 y 100 sesiones de 45 minutos cada una, con una frecuencia recomendada de 2 veces por semana.

¿Cómo sé que estoy tratando con un profesional certificado?

 

Sea en persona o vía Internet, antes de iniciar un tratamiento de cualquier tipo es fundamental asegurarse de que se está tratando con un profesional certificado. Siéntase en libertad y con el derecho de solicitar título, cédula, etc.

Logística básica de la PSICOTERAPIA BREVE ONLINE:

 

El pago por sesión es anticipado, es decir, antes de efectuarse el encuentro en línea el cliente deberá pagar la sesión (por sesión, por semana, por mes o por tratamiento, según conveniencia del cliente). El pago puede realizarse directamente en el banco o vía Internet por transferencia interbancaria a la cuenta proporcionada por el terapeuta.

A la hora acordada, los días acordados, cliente y terapeuta se conectan vía Skype y se realiza la sesión terapéutica a través del diálogo entre ambos.

Los requisitos tecnológicos mínimos necesarios son una computadora con acceso a Internet, servicio de Internet, audífonos y micrófono para la computadora y una cuenta de Skype.

Una vez concluido el número acordado de sesiones, terapeuta y cliente evalúan la necesidad o no de iniciar un nuevo periodo de sesiones con objetivos distintos. De lo contrario, vía correo electrónico se realizará un seguimiento de los avances del cliente al mes de haber concluido el tratamiento, a los tres meses, seis meses y finalmente al año.

Conoce más.

Si tiene preguntas o interés en este tipo de terapia no dude en contactarme.

SIGUENOS

DESDE EL DIVÁN: ¡Gracias por seguirnos! Los números de 2010

Publicado en Uncategorized el enero 7, 2011 por Marisol Zimbrón

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Wow.

Números crujientes

Imagen destacada

Un Boeing 747-400 transporta hasta 416 pasajeros. Este blog fue visto cerca de 11,000 veces en 2010. Eso son alrededor de 26 Boeings 747-400.

 

In 2010, there were 2 new posts, growing the total archive of this blog to 27 posts. Subiste 7 imágenes, ocupando un total de 2mb.

The busiest day of the year was 3 de mayo with 83 views. The most popular post that day was La Familia Judía: Una visión psicoanalítica.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran search.conduit.com, facebook.com, mail.live.com, es.wordpress.com y pedromurillo.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por judaismo, cleptomania tratamiento, familia judia, aparato psiquico y cleptomania infantil.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

La Familia Judía: Una visión psicoanalítica agosto, 2009
8 comentários

2

“El Señor de las Moscas”: dinámicas de grupo, un estudio psicoanalítico septiembre, 2009
4 comentários

3

Comprendiendo la Cleptomanía marzo, 2009
50 comentários

4

PSICOANÁLISIS E INTERVENCIÓN EN CRISIS agosto, 2009
11 comentários

5

Redes Sociales o Comunidades Virtuales: un fenómeno de masas abordado desde el psicoanálisis julio, 2009
20 comentários

“La Familia del Futuro, Hoy”: Los Cambios en los Roles de Pareja y su Efecto en la Familia y la Sociedad

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el noviembre 25, 2010 por Marisol Zimbrón

Conferencia dictada en el marco del Congreso Internacional “Las Familias del Siglo XXI: perspectivas, retos y soluciones” Noviembre, 2010; Universidad Intercontinental, México D.F.

25 de noviembre: "Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres"

Cuando en 1957 “La Casa del Futuro” (atracción de Disney World) abrió sus puertas al público, con sus innovaciones arquitectónicas y tecnológicas, explicadas en función de lo que la familia del futuro habría de realizar dentro de sus paredes, seguramente jamás se plantearon las diferencias estructurales que, dentro de esta misma familia se suscitarían pocos años después a partir de las diversas revoluciones socio-culturales de finales de los 60 y la década de 1970.

Estas revoluciones sentaron las bases del posterior desarrollo evolutivo que habrían de tomar las estructuras sociales, iniciando por la pareja, donde el ideal clásico y tradicional comenzó a modificarse y con ello la organización intersubjetiva que se establece entre ambos miembros de la pareja desde el momento en que se constituyen como tal.

Desde entonces se ha observado un claro aumento de la tasa de divorcios donde, partiendo de datos del INEGI, encontramos las siguientes relaciones:

Mientras que en 1971 la relación entre matrimonios y divorcios era de 100 matrimonios por cada 3 divorcios, para el año 2000 el número de divorcios, en relación al mismo número de matrimonios se incrementó en más del 50% quedando en 7 divorcios por cada 100 matrimonios. Para 2008 el índice de divorcios se había ya duplicado: por cada 100 matrimonios se contabilizaron 14 divorcios.

A pesar de ello queda claro que la tendencia general del ser humano sigue siendo la formación de una pareja que, eventualmente puede convertirse en familia. Entonces, ¿qué es lo que está pasando? Porque lo que es indudable es que algo se está moviendo con relación a la configuración y a las formas de convivencia de la pareja tal y como la habíamos venido concibiendo.

Personalmente considero que se trata de un proceso evolutivo que se desarrolla a partir de extremos y que, como todo proceso evolutivo, desembocara en una síntesis adaptativa y prevalecerán aquellas conductas y modelos que demuestran ser funcionales y ventajosas tanto para el desarrollo personal como social.

Pero para comprender este proceso y el momento en el que nos encontramos, primero tenemos que tomar en cuenta el contexto socio-cultural que estamos viviendo.

En este sentido, la lógica de la vida contemporánea en la sociedad occidental supone, entre otras muchas cosas, la necesidad de compartir responsabilidades, lo cual implica la modificación de las tareas y la dinámica de la pareja, como unidad, así como también de cada uno de los miembros que la conforman siendo la situación económica uno de los detonadores principales de dicha modificación, pero no el único y podemos rastrear los orígenes de estos cambios a partir de las revoluciones sociales mencionadas anteriormente, en donde el empoderamiento y la emancipación femeninos iniciaron una búsqueda de igualdad que, si nos detenemos un momento a analizarla, de forma pragmática, rápidamente nos daremos cuenta de su contradicción y por tanto imposibilidad.

Basta mirarnos al espejo para saber que hombre y mujer jamás podremos ser iguales. Somos diferentes por definición y por necesidad y por tanto, no podemos aspirar a una igualdad, más que en derechos y oportunidades, lo cual realmente se traduce en equidad. Equidad es el deseo, es lo posible, lo que deberíamos buscar, pero, en su lugar, seguimos persiguiendo un concepto erróneo de igualdad.

Y es precisamente esta concepción la que ha guiado, en gran medida, el proceso evolutivo de la pareja hasta nuestros días.

En importante tener también en cuenta que la evolución del ser humano y, por tanto, de sus estructuras, va de la mano de la evolución cultural que se desarrolla mucho más rápido y que determina nuestra conducta de forma más evidente que la propia evolución biológica.

Así, las relaciones sexuales, matrimoniales y familiares han cambiado en los últimos 50 años más que en los 3 siglos anteriores, debido en parte a que los cambios sociales en general y su difusión casi instantánea, determinan rápidas modificaciones en los modos de convivencia de las parejas, mismos que a su vez establecen otras tantas modificaciones que influyen en los comportamientos sociales generándose un círculo vicioso, y por tanto susceptible a tornarse virtuoso, que se esquematiza de la siguiente forma:

Hoy en día, la ruptura con el modelo basado en la tradición, ha obligado al individuo, y por tanto a la pareja y a la familia, a buscar fundamentos nuevos, en un proceso quizá muchas veces de ensayo y error en esa búsqueda permanente de lo que mejor se adapta a la realidad siempre en función de, si no la búsqueda del placer, si la evitación de su opuesto.

Anteriormente la tradición implicaba que al formar una pareja lo “lógico” era seguir una clara división del trabajo entre hombres y mujeres, en la que cada quien tenía definido su rol y jugaba el papel que le correspondía y así, mientras el hombre trabajaba y ganaba dinero, la mujer se hacía cargo de los hijos y el hogar.

Evidentemente, los cambios sociales y el propio potencial e inquietudes femeninas fueron haciendo que dicho rol quedara corto a la mujer y la lucha feminista dio como resultado mayores derechos, mejor educación y un claro incremento de la actividad laboral para las mujeres. Todo ello merecido y necesario pero, que, lógicamente alteraría el equilibrio hasta entonces existente entre hombres y mujeres como sistema, y generaría la necesidad de una readaptación de la dinámica familiar y de pareja y, por tanto, del propio papel del hombre ante los cambios observados en la mujer.

Estos movimientos derivaron en situaciones extremistas y a partir de1990 comenzaron a quererse equiparar los roles sexuales, primero en el trabajo donde se igualan significativamente las diferencias de conducta entre hombres y mujeres; posteriormente esta igualación se fue llevando también al ámbito del hogar, donde actualmente, tanto para el hombre como para la mujer, las exigencias profesionales determinan decisivamente la forma de convivencia y gesta una clara competencia entre sexos en la mayoría de los casos.

Esta competencia entre los sexos ha hecho perder los límites y las estructuras que definían, anteriormente, con claridad lo que se esperaba de hombres y de mujeres llevando a una confusión tal que ambos géneros estamos ya invadiendo y peleando el terreno del otro, mientras abandonamos y descuidamos el propio; y aunque es cierto que las capacidades de ambos nos permiten incursionar en distintas áreas tanto profesionales como personales no debemos olvidar que no somos iguales, somos complementarios.

Así, por dar un ejemplo es posible que el hombre se quede en casa y cuide de los hijos y el hogar, sin embargo, por más que se esfuerce no puede ser madre. Es y siempre será –y debería ser- padre.

Este ejemplo implica además que la mujer niegue parte de la esencia de su feminidad en esta función por definición intransferible.

En la medida en que una mujer se conduce más como hombre, el hombre se ve obligado –inconscientemente y por inercia- a actuar de alguna forma más como mujer para mantener una homeostasis en el sistema y viceversa. Derivando todo ello en una inversión de roles que en realidad se traduce en ambivalencia y difusión y, a la larga, en una imposibilidad para comunicarse con el otro y funcionar complementaria y eficazmente como pareja.

Y es que a pesar de que la equidad en diversos ramos (educativo, laboral, social, etc.) se ha logrado entre hombres y mujeres, prevalecen claras diferencias de género imposibles de negar, o por lo menos de cuya negación no derivan situaciones ni condiciones funcionales en toda la extensión de la palabra. Estas diferencias son, por demás obligatorias en tanto devienen de una diferencia en la experiencia y percepción de cada uno.

Por si fuera poco, en la atracción entre un hombre y una mujer, las expectativas de que el otro actúe de la forma esperada en función de su género desempeña un papel fundamental ya que, entre otras cosa, permiten la comunicación y complementación necesarias para la formación de una pareja sólida y una convivencia fructífera y placentera para ambos. Porque son precisamente estas diferencias entre un hombre y una mujer las que dinamizan y enriquecen la vivencia entre dos.

En este sentido Wickler y Seibt plantean que la existencia de dos sexos representa un incremento de las oportunidades para hacer frente a los cambios en las condiciones de los distintos ámbitos de la vida. (Wickler y Seibt, 1983)

Además el hecho de que las diferencias entre los sexos pretendan minimizarse, reducirse y negarse lo más posible, más allá de las evidencias biológicas representa un importante síntoma social en tanto que hombres y mujeres buscamos reafirmarnos, pero ¿en función de qué lo estamos haciendo actualmente?

Si nos reafirmamos al minimizar al otro, invadirlo o imitar sus características, estamos demostrando una falla fundamental en nuestra propia percepción de la realidad que, a nivel sociedad y en grados extremos podría llevarse al ámbito de la psicosis al estar negando la propia naturaleza y, por tanto, anegando al otro, que debiera ser nuestro complemento, pero que queda excluido ante una pretendida ausencia de falta, una ilusión de completud que no es más que el resultado de una profunda confusión en cuanto a la identificación del propio rol de género. Evidentemente esto es un riesgoso error en el que como sociedad estamos incurriendo.

Carl Jung, en su libro El Hombre y sus Símbolos, habla de la “colusión del animus y el anima”.

  • Animus: fuerte, valiente, vital, duro, luchador, agresivo, amenazante, intelectual, líder, protector, responsable.
  • Anima: sentimental, tierna, amorosa, fascinante, seductora, devoradora, cazadora, enclaustrada, paridora, nutricia, maternal, salvadora, solícita.

En otras palabras, describen las características arquetípicas asociadas comúnmente a lo masculino y lo femenino respectivamente.

Jung dice que el hombre pretende la realización del Animus y reprime y delega su lado femenino, su Anima, en la mujer. La mujer pretende la realización del Anima, y reprime y delega su animus en el hombre. Esto conduce a un sentimiento positivo de complementariedad, en donde el hombre puede ser masculino, en la medida en que la mujer sea femenina; y la mujer, a su vez, puede ser tan femenina como el hombre sea masculino.

Lo contradictorio de la situación actual es que no sólo se ha roto con la tradición arquetípica, sino que la mezcla e inversión de roles, o su falta de nitidez, aumenta la sensación de vacío y la falta de plenitud y satisfacción personal y, en el caso particular de la pareja, se comienza a combatir aquello que fue, precisamente, lo que nos atrajo en un principio del otro y esto tiene implicaciones mucho mayores de lo que a primera vista podemos comprender.

Por ejemplo, en Tótem y Tabú Freud concluye que la génesis de los sentimientos de culpabilidad radican en las tendencias agresivas. Al impedir la satisfacción, volvemos la agresión hacia la persona que prohibe dicha satisfacción.

Traspolando este postulado a la situación de pareja, podemos suponer que una de las causas del preocupante aumento de la violencia intrafamiliar es precisamente esta inversión de roles ya que si cada miembro de la pareja invade, como ya se dijo, la función del otro, esto es vivido como un impedimento para el propio desarrollo y satisfacción inherente al género, al papel, a la función natural y lógicam y deriva en agresiones cada vez más manifiestas.

Concluyendo retomemos entonces la hipótesis inicial de la evolución socio-cultural de la humanidad que, equiparándola con la selección natural postulada por Darwin, podemos hablar de una selección cultural de las transformaciones sociales, en donde los ideales de cada revolución social perduran, a la larga, únicamente si demuestran ser una “ventaja para la supervivencia”. Sin embargo, no debemos olvidar que lo que se percibe como ventaja o desventaja en ese sentido, no es independiente de los propios valores culturales, lo cual requiere un análisis exhaustivo para poder prever hacia dónde nos están llevando nuestros valores y muy seguramente plantear una reestructura del rumbo en pos de una evolución sana y no destructiva. Lo ideal habría de ser una ventaja de adaptación que, además del beneficio individual, conlleve también un beneficio para la pareja y, en el caso de la creación de una familia, lo que favorezca a la formación sana de los hijos.

Aunado a esto surgen al menos dos interrogantes que valdría la pena estudiar posteriormente:

En primer lugar: ¿Los hombres han cedido parte de su masculinidad porque la mujer se las arrebata? o la mujer la ha absorbido ante la renuncia del hombre.

Y en segundo lugar: ¿Hasta qué punto las mujeres nos hemos visto obligadas a liberarnos y realizarnos profesionalmente y hasta qué punto lo deseamos en realidad?

Entonces, si las circunstancia nos exigen una modificación de los roles hay que tener en cuenta qué se puede compartir y qué no.

Mientras hombres y mujeres podemos compartir el trabajo, la economía, el afecto y la crianza de los hijos, no podemos abandonar lo que por naturaleza somos, es decir, el hombre no debe abandonar su identidad masculina, protectora, caballerosa y su papel de padre; la mujer no debe abandonar su identidad femenina, sensible, creativa y su papel de madre.

En la medida en que encontremos un punto medio favorable, podremos sentar nuevas bases para una familia y una sociedad mejor encaminada.

¿Adopción para todos?

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , el enero 8, 2010 por Marisol Zimbrón

Argumentos democráticos, de igualdad –amparada también constitucionalmente en nuestro artículo primero- y no discriminación a favor, argumentos religiosos, políticos y prejuicios en contra.

La sociedad y la opinión pública se encuentran divididas en opiniones ante la aprobación, por parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, de la ley que autoriza los matrimonios homosexuales y les permite adoptar hijos para constituir una familia.

Entre tanta discusión ideológica pocos argumentos sólidos se han escuchado y me pregunto, por un lado si nuestra sociedad está preparada, mentalmente, para aceptar sin discriminación a hijos de familias homosexuales y, por otro, si alguien ha tomado en cuenta cuestiones básicas del desarrollo psicológico en medio de esta controversia.

Aclaro de antemano que en cuanto a la igualdad de derechos a todo ser humano, así como el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo no tengo objeción alguna, sino por el contrario creo en el real y legítimo derecho a la igualdad. Sin embargo, en cuanto a la adopción se refiere, considero que lo primordial a considerar no es ni los derechos de los padres, ni los cánones religiosos, ni los tabús, sino el bienestar de los niños.

En otras palabras, no hay que olvidar que el objetivo de la adopción no es dar un hijo a padres que no pueden tenerlo, sino dotar al niño de unos padres que le proporcionen un entorno lo más adecuado posible para su desarrollo y bienestar, de otro modo, se convierte a los niños huérfanos en objetos para sustentar la igualdad y la no discriminación; y esto es algo que deberíamos pensar seriamente y considerar tanto heterosexuales como homosexuales, toda la sociedad mexicana.

Con esto no quiero decir que necesariamente resultase dañino, para un niño, contar con dos padres o dos madres por el simple hecho de ser adoptado por una pareja homosexual. Se ha demostrado que otros modelos de familia distintos al tradicional padre, madre, hijos funcionan, como son las familias monoparentales o las reconstruidas, por dar un par de ejemplos.

Aún así, existen elementos clave en el desarrollo psicológico del ser humano que deben ser tomados en cuenta y que, desde esta perspectiva, la adopción por parejas homosexuales no parece la mejor opción para un niño o una niña, como tampoco lo son las familias violentas y abusivas, pero por otras razones.

En si mismas, las parejas del mismo sexo no tienen por qué ser un factor de “perversión” para la crianza de los niños, como mencionó Norberto Rivera, por le contrario, muchas de estas parejas –cuando son formadas por individuos sanos mental y emocionalmente- son perfectamente capaces de proporcionar cariño, cuidado, sustento y educación.

Entonces ¿en qué radica realmente el problema? Pues bien, en los primeros años de vida, los niños no tienen conciencia cabal de si son hombres o mujeres, esta identidad se va aprendiendo y determinando a partir de las identificaciones con las personas que los rodean y, principalmente, con las identificaciones con los padres, de ahí la importancia de que existan referentes muy cercanos que muestren tanto las diferencias anatómicas como conductuales y de identidad entre hombres y mujeres.

Obviamente en las parejas formadas por dos personas del mismo sexo –además de someter a los niños adoptables a una suerte de “normalidad forzada” en pro de la igualdad- impide la presencia de ambos géneros, tanto en rol como en anatomía, y arriesga la identidad sexual del niño a quedar incompleta o confusa, con las consecuencias psicológicas, emocionales y sociales que esto acarrea.

Se puede argumentar, claro está, que las parejas monoparentales están en la misma condición, sin embargo los niños en estas condiciones suelen tener un ejemplo heterosexual ya sea a través de los abuelos, tíos o incluso de las parejas del padre o la madre. Dicho de otro modo, aunque no esté uno de los dos padres, está la idea de la existencia de un padre (aunque ausente) del otro sexo y no la vivencia de ambos padres del mismo sexo.

Esta falta de dualidad y complementariedad en el más básico sentido de la palabra podría complicar el desarrollo psicosexual del niño y su adquisición de una identidad de género definida, ya que esto depende de procesos de identificación con los padres del sexo equivalente al suyo y procesos de deseo hacia el padre del sexo opuesto al propio.

Dado que en una pareja homosexual las dos figuras parentales –que por obvias razones son las de mayor influencia sobre el niño- son del mismo sexo, la identificación con un rol e identidad sexual específica y determinada (sin importar si es hetero u homo) se torna más difícil; incluso si la inclinación del niño resulta heterosexual –asumiendo que tienen la misma probabilidad que un niño criado en una pareja heterosexual- esta elección inconsciente podría generar culpa por la posibilidad de “defraudar” a sus padres adoptivos homosexuales, haciéndole sentir ansiedades importantes comparables a las sufridas por los hijos homosexuales de padres heterosexuales.

Evidentemente existen argumentos también que apoyan la adopción por parte de parejas homosexuales, muchos de éstos dicen incluso estar sustentados en estudios. Lo cierto es que cualquier estudio, para ser válido y confiable, debería abarcar al menos 30 años de vida de las personas para así tomar en cuenta todo el proceso de desarrollo psíquico y ser capaces de observar las consecuencias –tanto buenas como malas- de la adopción y crianza por parejas homosexuales.

Por otro lado y en respuesta a la otra pregunta, que al inicio de este artículo presento, referente a si la sociedad mexicana está lo suficientemente preparada para aceptar adecuadamente familias formadas por padres homosexuales y niños adoptados, en mi opinión es claro que no y de ahí la división de opiniones basadas, casi todas ellas, en prejuicios dogmáticos y no en argumentos pragmáticos.

En este sentido, considero que los problemas de socialización de los niños serían otra consecuencia de la adopción en una pareja homosexual ya que estás siempre serán minoritarias y por tanto por más que se le repita a un niño en estas condiciones que es igual a los demás no será fácil que se sienta así al observar la evidente diferencia de su familia nuclear con la de sus compañeros, ya sean estas de parejas heterosexuales o familias monoparentales o reconstruidas.

Pensemos en esto: cualquier respuesta que se le de a un niño en estas circunstancias al cuestionar por qué sus amigos tienen una mamá y un papá o por qué él tiene dos hombres o dos mujeres como padres, lo enfrentará a un estado de confusión interna y de discriminación inherente a él por parte de sus compañeros. En otras palabras, un núcleo familiar con dos padres o dos madres puede resultar, desde un punto de vista psicológico y pedagógico, confuso y contraproducente para el  desarrollo de la personalidad y la adaptación social del niño, tornándose entonces en fuente de sufrimiento y ansiedad que son factores que, tanto en las parejas homo como heterosexuales se debe siempre pugnar por evitar.

Nuestro País es un Tango

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , , , , , , el diciembre 2, 2009 por Marisol Zimbrón

¿Qué el Tango es Argentino?, sí lo es. Una tradición Argentina que se ha convertido ya, por la UNESCO, en patrimonio cultural de la humanidad, lo cual aumenta día con día su carácter internacional.

Ah pero mi lindo y querido México, como siempre, haciendo las cosas a su manera tan particular y muchas veces surrealista diría yo; al punto de que en millones de ocasiones uno ya no sabe si reír, llorar… o cantar un tango, a la mexicana, claro está.

Bien dijo Enrique Santos Discépolo (compositor de tangos del siglo XX) en su tango “Cambalache”: “que el mundo fue y será una porquería…” ¿hoy nos cabrá duda?

Para ejemplo este año que está llegando a su fin y que, en términos de noticias e información, ha estado plagado de acontecimientos… nada muy raro en nuestro país ni en nuestro mundo,  pero sÍ digno de mencionar.

Como si Discépolo hubiera tenido un momento profético -en una versión argentina y contemporánea de Nostradamus- nos dijo: que el siglo XX –y ahora también el XXI y cada vez con más intensidad- es un despliegue de maldad insolente; cuando escucho esto me vienen a la mente curiosamente en primer lugar los políticos, sé que primero debería pensar en los criminales (al menos criminales “oficiales”), es decir los narcotraficantes, asaltantes, secuestradores, pero ¡caray! Por despreciables que estos personajes sean –y lo son- ya se sabe que, desgraciadamente, su papel en la sociedad es el de “los chicos malos” (y muy malos que son, todas unas escorias sociales), pero nuestros políticos y gobernantes, supuestamente y para guardar un equilibrio en la fuerza del universo, habrían de ser la contraparte, “los chicos buenos”, los que luchan y trabajan por un país mejor, más próspero, menos pobre, que avance y no que se estanque.

Pero en  México –y en muchos otros países también, para ser justos-, nuestra realidad es otra, como si no bastara la violencia, la falta de escrúpulos, la ratería en las calles –y también en las empresas ¿por qué no?- la política y el poder hacen su parte entre tanta corruptela, impunidad y muchas otras veces ineptitud porque –nuevamente en palabras de Santos Discépolo- hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorroladrón- generoso o estafador…

¡Todo es igual!, ¡Nada es mejor!, lo mismo un burro que un gran profesor…

Elba Esther Gordillo y todos los “maestros” reprobados del SNTE –que por cierto le exigen al titular de la SEP que deje de distraerse en otros asuntos y se ocupe de gestionar el incremento en el presupuesto para este sector, preocupados no por la educación sino por sus bolsillos y prebendas-.

¿Acaso algunos de estos personajes y situaciones vienen a la mente del lector? A la mía sí, y que pena que la educación en nuestro país siga siendo una prioridad tan minúscula, en donde hasta alguien de buena reputación como parecía ser Alonso Lujambio, resulto más partidario del arcaico “dedazo” –como forma de selección- que de un proceso más democrático, o al menos racional y objetivo –que representa el avance en el conocimiento y la culturización humana- para designar al director del Instituto Politécnico Nacional; no a las reformas de la Ley Orgánica del IPN dijo, sigamos en lo mismo que más vale malo –y conveniente para mis intereses- por conocido que bueno –y conveniente para el país- por conocer, probablemente pensó.

Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición da lo mismo que sea cura ni hablar de los escándalos del padre Marcial Maciel y muchos otros clérigos que en lugar de acercar a sus fieles a Dios, se acercan a sí mismos -en un derroche aberrante de falta de valores y enfermedad- y abusan de niños y muchachos de una manera imperdonable- …colchonero, Rey de BastosSalinas Pliego, Emilio Azcárraga… creo que queda claro el punto- caradura…

¡Ja! Nuestro Secretario de Hacienda, muy corto de ideas y muy escaso de eficiencia; ¡vaya! Hasta criticó a Joseph Stiglitz –premio Nobel de Economía y quinto especialista en la materia que emite una opinión similar- por opinar en contra, sin estar bien informado, según le dijeron Carstens y otros funcionarios, sobre las estrategias económicas de nuestro país, que a grandes rasgos se nota y resulta evidente para cualquiera NO HAN SIDO SUFICIENTES, y después de ver la “reformita” fiscal que aprobó el dichoso Congreso que se pinta a sí mismo tan heroico y honorable en los anuncios de radio y televisión, bueno ni que decir.

Y sigue el tango: cualquiera es un señor -¿recuerdan todavía a Rafael Acosta “Juanito” y sus 5 minutos de fama?- cualquiera es un ladrón –la lista sería demasiado larga, pero piense el lector en su “top ten” preferido-.

Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches –sitio en el que se compra, vende e intercambian objetos usados- se ha mezclao la vida…

Siglo veinte –y veintiuno también, insisto- problemático y febril, el que no llora no mama – creo que en México se interpretó como “el que no tranza no avanza”-.

Y claro, con todos los beneficios de muchos sindicatos, sobre todo sus líderes, pero también muchos sindicalizados llegamos a la misma conclusión que Discépolo: Es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey, que el que vive de los otros.

Y observando con tristeza y otro tanto de impotencia la impunidad que es la santa patrona de todos los gandules en nuestro país –y para ejemplo Ciudad Juárez, tan sonada siempre y más en estos días en que se celebró el Primer Encuentro Estatal de Mujeres y Feminismo, y que la población reclama el ingreso de los Cascos Azules de la ONU para resolver los problemas de inseguridad que por décadas han puesto en evidencia lo incapaces, e indiferentes, que nuestros gobernantes pueden ser- continuamos canta y canta este tango rematándolo así: es lo mismo el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley… Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos.

Y como epílogo de esta columna irónico-musical, me despido por hoy, estimado lector, con una frase de Enrique Cadícamo -otro filósofo gaucho del tango-: Al mundo le falta un tornillo, que venga un mecánico pa’ ver si lo puede arreglar.

La Sociedad Maniaco-Depresiva Mexicana

Publicado en Columna en Revista Líderes Mexicanos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el septiembre 30, 2009 por Marisol Zimbrón

Compartiendo con Denise Maerker

De mi columna semanal en la Revista Líderes Mexicanos

De mi columna semanal en la Revista Líderes Mexicanos

El día 28 de septiembre, Denise Maerker en su columna Atando Cabos, publicada en el periódico El Universal y titulada “¡Así somos los mexicanos!” manifiesta su asombro ante las respuestas de los lectores a una de sus columnas anteriores en la que comentaba el gasto de 60 millones de dólares que el Presidente Felipe Calderón realizó por el espectáculo del inicio de los festejos por el Bicentenario de nuestra Independencia –que dicho sea de paso, fue impresionante y bello-.

Estas respuestas, a decir de Denise, eran de una u otra forma de complacencia ante el evento y el gasto, justificándolo al decir que “es la tradición del mexicano” y  equiparándolo incluso con la forma en que nuestra gente está acostumbrada a “tirar la casa por la ventana” para celebrar los quince años o la boda de los hijos o el festejo del santo del pueblo,  por dar un par de ejemplos.

Concuerdo con el acertado comentario de Denise al decir que “no por ser tradición es necesariamente bueno” y creo que hay que adaptarse a la realidad, a las circunstancias y, sin caer en ningún extremo, encontrar un equilibrio que permita mantener las tradiciones pero también invertir los recursos necesarios para el tan urgente avance, crecimiento, desarrollo y mejora de nuestro país.

Pero la pregunta sigue en el aire ¿qué es lo que hace que los mexicanos reaccionemos así y ante una crítica como la que hace Denise se encuentren comentarios de justificación en lugar de un eco propositivo a dicha crítica?

Considero que una de las tantas respuestas posibles subyace en lo más profundo de nuestra personalidad como país y es resultado de años y años de frustración y autocompasión.

México, desgraciadamente, se ha vuelto –desde hace muchas décadas- el país de las promesas que nunca se cumplen, del futuro alentador que nunca llega, del crecimiento que nunca se ve reflejado y de la eterna crisis. Si bien es cierto que los responsables de nuestro destino somos nosotros mismos y gran parte de la culpa por no salir adelante es nuestra y de nadie más, aún así no es difícil pensar que esta situación mantiene a gran parte de la sociedad deprimida y frustrada, desanimada, desmotivada y desesperanzada pues, como comenté anteriormente, tendemos a la autocompasión más que a la acción, nos preocupamos y hablamos más de lo que nos ocupamos y actuamos.

Pero entonces, como si de una sociedad maniaco-depresiva se tratara, aprovechamos cualquier pretexto para celebrar, para festejar a lo grande, para olvidar por un momento nuestra depresión y vivir instantes de satisfacción, de risa, de alegría e incluso de euforia. Somos una sociedad ávida de logros y de reconocimiento… si por un momento con una fastuosa celebración de luces y sonido podemos henchir nuestro pecho de orgullo momentáneo por ser mexicanos, poca gente va a decir que no.

Se trata de escapar de la realidad  por un momento, de intentar compensar con estas manifestaciones ostentosas (ya sea una fiesta nacional, regional, religiosa o familiar) el gran vacío que la falta de éxito como individuos y como sociedad nos ha dejado; por ello la mayoría de la gente no se detiene a reflexionar en los costos, ni en los beneficios de invertir ese dinero en obras y programas necesarios; seguimos acostumbrados e “incómodamente acomodados” en un estado de confort paternalista que si bien nos mantiene frustrados también nos da la idea de no ser responsables de los males de nuestro país ni de nuestro progreso.

Sin embargo, son las voces como la de Denise Maerker y muchos otros a quienes me uno, las que espero sigan alzándose para dar sentido de realidad a los que aún siguen sumidos en la fantasía surrealista de nuestro país y defender –en palabra, pero sobre todo con hechos y logros- nuestro derecho y obligación como personas y como sociedad, a no conformarnos con la condena de repetir una y otra vez los mismos errores del pasado y del presente, pues mientras sigamos haciendo las cosas de la misma manera que siempre, seguiremos obteniendo los mismos resultados que siempre… y creo que queda claro que hasta hoy, eso no nos ha funcionado.

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